El largometraje del argentino Luis María Mercado está lleno de simbolismos e invita a reflexionar con preguntas retóricas sobre las diferencias socialesEl estreno mundial de Vigilia en agosto acaba de aterrizar en Málaga para competir en Sección Oficial del Festival. Se trata de la ópera prima del director Luis María Mercado con la que espera arrancar la reflexión crítica del espectador sobre el machismo y la frivolidad de las bodas impuestas y ostentosas.

Esta producción argentina que ha logrado llegar a la gran pantalla después de un arduo trabajo de casi cinco años debido a su escaso presupuesto, cuenta con un guion repleto de simbolismos que invitan a reflexionar. Para ello utiliza preguntas retóricas intrínsecas en las secuencias a través del diálogo entre los personajes y las preocupaciones de su protagonista, una mujer que lucha por frenar el ritmo de los acontecimientos.

Para Mercado la cinta expone una situación real y alarmante en Argentina. No entiende que gente humilde que apenas puede llegar a fin de mes, decida gastar todos sus ahorros en organizar una boda por todo lo alto, un despilfarro contradictorio e innecesario que anula a los protagonistas de esa unión, especialmente a la mujer.

El amor queda relegado por detrás del aparentar, el falso lujo y el exceso desmedido. Lo peor es cuando este tipo de acontecimientos vienen impuestos por tradición familiar, como le ocurre a su protagonista –papel interpretado por la actriz Rita Pauls.

De ahí que el machismo y el sometimiento de la mujer sean dos de los temas principales del guión que combina escenas dramáticas con tintes de terror. Mercado ha querido dejar claro que necesitaba contar la cara opuesta de lo que suele verse en las películas de Hollywood. Huye de los clichés y de la ficción romántica para impactar en el público a través de una bofetada de realidad.

La temática podría despertar la empatía no solo entre el público argentino, sino también a nivel internacional, especialmente en España o el resto de Europa, donde los enlaces matrimoniales se han contaminado de fastuosidad.

La cinta está ambientada en el agosto argentino, caracterizado por las bajas temperaturas y el viento seco. Magda está a punto de casarse, cuando descubre que su novio está inmiscuido en unos extraños sucesos que afectan a su propia familia. Intenta seguir adelante negando e ignorando lo evidente, pero no puede más.

Esta situación le genera una crisis existencial que su entorno achaca a un mal sobrenatural. Pese a este contexto negro y desolador, la boda parece que tiene que seguir adelante por encima de todas las circunstancias. Ni siquiera importa la salud de la novia.

Luis María Mercado comenzó su carrera como creador en el teatro. Tras realizar varios cortometrajes por diferentes festivales de cine internacionales, presenta su primer largometraje con el que espera remover conciencias.

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